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Editorial

 

“PARA TODOS LOS GRANATES Y PARA EL EN ESPECIAL”

Varias sensaciones pasaron por el alma de quien esto escribe.
Ya venían brotando las lágrimas de emoción en mis retinas cuando el miércoles luego del triunfo ante Gimnasia y Esgrima La Plata, miré la tribuna local y su fervoroso aliento, su atronador cantar, su espectacular puesta en escena de varios estandartes, y muchísimas banderas, con un número difícil de calcular de globos de colores blancos y granates.
Y pensé en todos aquellos que desde 1983 conocí en la cancha, en la tribuna, y sobre todo, en el palco de prensa de Lanús.
Pero me vino a la mente una persona que hubiese dado más que un pedazo de su vida por vivir este momento de consagración del club: Leandro Álvarez.
Un dirigente, que a mi modo de ver, resultó simplemente brillante a la hora de cumplir sus tareas en el club. No pensaba en él, sino en los demás, y nunca trató en servirse del club, sino que sirvió al club en todos sus aspectos; tal vez haya tenido para algunos alguna que otra acción errónea o equivocada, pero ese error lo ponía mal, se afligía, se preocupaba y enseguida se disculpaba, se hacía cargo, en vez de criticar, trataba de solucionar el problema, rápidamente buscaba la manera de congraciarse con uno o con otro...
Así creo, que durante casi 20 años fue jefe de prensa y luego, durante sus últimos años fue gerente de la entidad. El no dependía del presidente de turno, pues estuvo con Carlos González, con Héctor Solito, con Emilio Chébel, con Néstor Díaz Pérez, etc... Siempre pasando más tiempo en el club que en su casa, pues su casa, era el club…
Por él me brotaron las lágrimas más que por el torneo conseguido, más que haber podido ver en estos últimos años el crecimiento del club, tanto socialmente como deportivamente, de ver la cancha de madera a ésta con sus tribunas de cemento con una iluminación acorde a los tiempos modernos que reemplazó a esas torres oxidadas que no servían para nada, siendo obsoletas en las cuales algunos se trepaban para colgar una bandera más poniéndose al límite de lo que significa una caída desde las alturas; de ver a Ramón Enrique y su gol a San Lorenzo, de presenciar ese partido en la C con cobertura especial de El Gráfico ante Chacarita allá por el ‘81 con récord de recaudación para los tiempos que corrían; de disfrutar triunfos épicos como el gol de Clotet en la mítica Bombonera allá por el ’96, o el 4-0 al glamoroso River; el 1-0 con ese penal de Shurrer al gran Boca que dirigía el, por la prensa endiosado, Menotti con el Betito Carranza y la mar en coche; de los goles de Gambier en un Nacional B más largo que esperanza de pobre (42 fechas), de un sufrido Ariel López en la promoción ante un Huracán de Tres Arroyos hace unos pocos años; de ver cómo ascendía en esa vieja cancha de Quilmes de Guido y Sarmiento allá a mediados del ’90 por penales, de la misma manera que en el 77 había descendido; hecho que sepultó el pesar producido del tiro libre de Villagrán en el travesaño, casi un año antes, ante un Chaco For Ever que remontó algo más que siete puntos de ventaja en 1989; de la elegancia no reconocida de Kuzemka al sacrificio de Cravero; del para algunos indiscutido Jansa mezclado con el accionar de Leo Rodríguez ante un Banfield vencido por 5 a 4 que luego quedara libre ¿por un error dirigencial?; del verso que se escuchó ese sábado del ’84 en cancha de Atlanta, que alegaba que Racing, sí… El gran Racing no tenía camisetas para ponerse y seguir esos 5 minutos faltantes que Emilio Misic robó, perjudicando a los presentes y alimentando la bronca de no poder más y tener que bancársela sea como fuere… De varias cosas e hitos como el que algunos me contaron, que una vez Lorenzo D’Angelo tuvo que ver el partido ante Tristán Suárez desde la copa de un árbol aledaño a ese estadio, que no tiene nada que ver con su actual estructura; de hacerle 8 a Lamadrid y sufrir como un condenado los dos terceros puestos del ’79 y ’80, y que casi ni daban ganas de seguir haciendo nada… Pero llegó y Leandro Álvarez estuvo o estaba o no importa ya…. Lo vivió… lo sufriò… lo transmitió así como un abuelo cuenta lo de sus tiempos a sus nietos. Una noche llamó a la producción de la radio para corregir un dato que habían tirado al aire ciertos pseudoperiodistas que se la daban de haber vivido el desempate del ’49, hecho que él les refutó y, sobre todo, les informó…
Todo sirve, todo pasa, todo vale, todo fue emocionante para mí, pero para el campeonato para él hubiese sido mejor, hubiese sido el éxtasis, hubiese llorado con la sonrisa y reído con los ojos… Más que en la obtención de la Copa Conmebol con Coyette y los por entonces seleccionados Hugo Morales y un prometedor Ariel Ibagaza que en España la descose… pese a la para algunos mala escuela de un siempre medido Héctor Cúper.   
Es que Leandro Álvarez hubiera pensado en los que él tuvo a su lado allá por el ’56 o ‘67, y así como él pudo haber disfrutado del fútbol dado oportunamente por el albañil Silva, o el esforzado José Volante o el mítico León Strembel (otro cinco de jerarquía) hubiese abrazado a Pelletieri creyendo que era Guidi, hubiese pedido ponerle la medalla a Bossio creyendo que era Álvarez Vega; hubiese felicitado a Sand creyendo que sus goles eran como los de Cejas, y así uno por uno, uno por uno, uno tras del otro… Qué lástima que no está… Y sigo pensando en Klimowicz y en el pedido de “con el corazón” que le hizo un Veira cada vez más showman convulsionado las pantallas de Buenos Aires desde Córdoba… O en el cambio inexplicable que hizo Roberto Rogel en el estadio de Banfield sacando al uruguayo Dardo Pérez tras ponerlo solo un ratito y en este gol que hace poco hizo Fritzler –un pibe que la luchó y la luchó- hubiese traído a la mente del susodicho Leandro aquella tarde especial en Victoria ante el mismo Tigre en la cual, Gilmar Gilberto demostró su pegada con todas las de la ley… Y sigo, y él sigue al lado mío, es que su mente se funde con la mía para hablar del ascenso del ’64 ante el Deportivo Español en cancha de Huracán… para hablar del descenso del ’70 tras un irrisorio reclasificatorio, para hablar de la vuelta del ’76 con 5 victorias 5 partidos, para hablar de frustraciones y alegrías, de dimes y diretes, de al pileta olímpica de la sede, del nuevo microestadio, de la confitería del club, del quincho de los vitalicios, del nuevo sistema de monitoreo estrenado justo cuando un inadaptado tribunero le tiró una bomba de estruendo que aturdió al paraguayo Chilavert… Y tantas cosas, hechos y apellidos que no terminaríamos más, qué se yo... El avión Ramírez, Juan Nani, Barú, Regina, Cárdenas, Suárez, Labioso, Fuentes, Díaz, el corto paso del tata Martino y la despedida de Ruggeri, de la calidad mundialista de Fabbri, de goles como los de Di Carlo, de aquella tarde de Ángel Sánchez ante Platense… Creo que igual que yo lo debe de estar pensando y viviendo, con la diferencia que él está más tranquilo, con la conciencia impecable, con la serenidad que da el hecho de haber siempre cumplido con su deber y tarea… Yo sigo lagrimeando y siento que él no llora, sino que me dice “Esto no es para llorar… Es para disfrutar… Es para todos los granates que saben lo que significa ese color, este club, esta camiseta y todo lo que ello conlleva”.

Leonardo Leone 




“AGUA DULCE… AGUA SALÁ”

Como cantaba Julio Iglesias “Agua dulce, agua salá, por agua viene, por agua se va…” Así es este Lanús de Ramón Cabrero, hombre que pudo cumplir un año al frente del primer equipo, obteniendo un reconocimiento en el cual pocos creían y en el que casi ninguno confiaba, pues las lenguas decían: “que no tenía la chapa necesaria para dirigir en Primera División”, enunciado que pronto quedó echado por tierra, a pesar de sufrir ciertos reveses, los cuales fueron el precio justo pagado a la hora de conseguir un subcampeonato y una clasificación para una competencia internacional luego de casi ¡nueve temporadas!!! Hecho con el cual varios entrenadores de turno, con cierta experiencia, con muchas “carpetas” llenas de “currículums” y con suma exposición al medio televisivo que gobierna el fútbol afista, con el cual soñaron pero que ni siquiera llegaron a consumar. Algunos se fueron siendo víctimas de los resultados dejando su proyecto trunco, y otros, porque no cumplieron con los objetivos -a priori establecidos- dejando un legado que fue difícil de sobrellevar para sus sucesores.
Pero lo que nos compete es analizar el presente de un plantel que parece haber explotado hace un tiempo, que tocó un techo, evidenciado en la Copa Sudamericana, alcanzado en base a resultados resonantes como los logrados ante Vélez y Corinthians; pero que decayó en su andar, simplemente por no tener el recambio futbolístico necesario que se necesita para afrontar cos competencias exigentes. Se vio y se notó en las lesiones sufridas por varios de los componentes del plantel (Leto, Graf, Romero, Fritzler, Almirón, etc.) valores que no pudieron ser reemplazados con la debida eficacia requerida a medida transcurrieron las jornadas.
El “mix” solo rindió por minutos y la alineación titular se fue quedando sin nafta, sin combustible, sin ideas, sin potencia, sin poder de gol y sin la fortaleza anímica necesaria que se necesita para plantarse en un campo de juego.
Por eso aseveramos y recalcamos que todo aquello que Lanús supo dar y entregar, se fue perdiendo en la misma medida que transcurrieron las jornadas, y la ilusión se esfumó, muy a pesar de la digna eliminación de la Copa Sudamericana en tierras mexicanas y de la floja actuación que como local, el equipo mostró en el Apertura.
Fue “Agua dulce” a la hora de entregarse como un conjunto propenso a salir a buscar los partidos, con algunas actuaciones y actitudes que lo llevaron a retirarse aplaudido; pero también fue “Agua Salá” que dejó el sabor amargo en la boca con ciertas presentaciones en las cuales el equipo no maduró a tiempo, no expuso lo que se esperaba, no reflejó lo que se vislumbraba; y otra vez la desazón invadió a una parcialidad que siempre está presente, apoyando y aguantando todo lo que se le viene encima y que siempre canta el ya famoso
“Gracias Lanús por todo lo que hiciste, Gracias Lanús por todo lo que das, acá está tu barra quilombera, Vamos Granate, vamos a ganar…”.

 

Leonardo Leone



 





 

Nos da orgullo verte

Quien pasa por tu vereda lo puede pensar, decir y hasta gritar bien fuerte. Parafraseando a Acquarone y Gaudino, quienes pensaron en su barrio de San José de Flores para una composición tanguera.
           90 años pasaron ya de aquel 3 de enero de 1915. De aquella reunión que dio lugar a una formación que solo pretendía llegar a entretener a unos pocos, hoy no solo entretiene a unos cuantos, sino también que cobró vida y cierta forma que hasta se instaló en el corazón de quiénes simplemente pisaron alguna vez su patio, pusieron un ladrillo, donaron un billete, se sentaron en uno de los tablones del estadio, o vieron como a medida que transcurrió el tiempo, ese proyecto, idea o como se llame que en 1915 nació, creció, creció y creció.
          Nueve décadas transcurrieron, desde Miguel Usaray a Alejandro Marón, pasaron por el sillón del máximo mandatario nombres y hombres que aportaron lo suyo, más allá de haber obrado con ciega pasión, ellos lo hicieron en vista de sus ideales, en pro de la institución, con ganas de forjar un futuro mejor; a algunos no les fue bien, a otros un poco mejor, y hasta hubo ciertas personas que quedaron en la memoria de muchos, pues al ver las obras que hicieron, resulta fácil acordarse de ellas. Es que por aquí también pasaron hombres que tras elaborar un proyecto, consiguieron el respaldo suficiente y más allá de conseguir un resultado deportivo provechoso, se pudieron dar el gusto en vida de elaborar y darle forma a sus sueños, con un lema que hoy en día parecen ser solo palabras para algunos. “Hay que trabajar para el club y no por el club”. Frase que encierra un cierto misterio que solo los inteligentes pueden llegar a descifrar.
         El presente hace pensar en la grandeza. En un estadio con una capacidad acorde a los tiempos que corren, con todos los requisitos requeridos por los entes organizadores y de seguridad, muy distinto de aquel que se encalvó en Deheza y Margarita Weild y muy diferente del mismo que hasta mediados de la década pasada albergaba al público en tablones de algarrobo resistente desde los cuales, los ahora memoriosos, pudieron ver a los Albañiles o a los Globetrotters. En un polideportivo que alberga a miles de asociados con sus respectivos acompañantes que disfrutan de sus comodidades día a día, hora a hora. En una pileta en la cual no solo nadan los asociados, pues en ella siguen nadando y saliendo a flote nuevas invenciones. En una sede social que no solo pasó a ser digna de una construcción edilicia ejemplar, sino que también sigue renovándose en base a ese accionar de quienes siguen pensando en obrar con dignidad y suma eficacia en pro de una entidad que más allá de ser querida por su vecindad u odiada por sus detractores, sigue creciendo, y a pesar de que ya superó la estatura a la cual suelen llegar los gigantes, puede llegar a convertirse en algo superior.
                Por eso decimos, pensamos y gritamos con cierto respeto y ansias de seguir así: “Nos da orgullo verte”


Leonardo Leone
Grananet
El sitio de todos los granates
 


Con la sangre caliente

 

Es así nomás señor. Se actúa de la manera que se piensa en un instante y nada más. No vale la pena hacer memoria ni consultar las cosas. Lo que vale son los números aunque sean jeroglíficos para quienes decodifican el mensaje que el emisor les brinda.  Lo que sirve son los balances que se hacen de un día para el otro y se elaboran en mesas de café durante unas horas de trasnoche
       Otra vez estamos como estamos, casi con lo mismo que teníamos hace un par de temporadas atrás; aunque se pretendió cambiar el rumbo y la filosofía de los capitanes del barco en varias ocasiones. El rumbo siempre fue el mismo y se terminó naufragando en la intrascendencia; a pesar de los golpes de timón y a pesar de la experiencia de ciertos marineros, expertos en mareas rojas y en aguas vivas. Este es el presente
       Las dosis de valentía, audacia y coraje; bien pudo apreciarse; no fueron las necesarias y solo sirvieron para que durante algunas jornadas se viera un espejismo que desapareció en las últimas fechas.
         Fuimos víctimas de ciertos manejos turbios dirán algunos. Pero no es tan así. Las víctimas fueron los espectadores que tuvieron que soportar “falsas actuaciones” brindadas cuando se esperaba mucho más por parte de quienes alimentan la ilusión permanente del hincha, del fanático, del simpatizante o simplemente de aquel que concurre a ver un buen espectáculo futbolístico.
        Ahora se vuelve a cambiar sobre la marcha un proyecto que comenzó como por obra y gracia de la naturaleza hace apenas 9 meses y va a parar todo al mismo lugar donde están arrinconados y archivados los demás proyectos a largo plazo anteriores; que por obra y gracias de esas casualidades tan cotidianas hoy en día, tampoco llegaron a cumplirse, finalizando casi de manera abrupta por resultar inconsistentes en sus bases y tener ideales que, ciertamente, dejaron bastante que desear
       Es así nomás señor. Otra vez deberán decidir sobre la marcha, en pocos días más, quién abordará el barco y le hará frente al mar que ahora se presenta calmo, pero que resulta ser traidor cuando se levan anclas y se pretende navegar sobre el mismo; para lo que, no solo es necesario mantenerse calmo, sobrellevar la situación con cierto tacto y pragmatismo y pensar con la mente fría; pues la sangre caliente cuando llega al cerebro, tiende a enfermarlo; y a un cerebro enfermo es difícil encontrarle un buen remedio.

Leonardo Leone  




El Fin ¿O El Principio ?

 
   T erminó dirán algunos. El 2 a 2 para varios simpatizantes granates marcó el final de este Apertura que se llevó un equipo de Avellaneda, en el cual Lanús finalizó otra vez por la mitad de la tabla de posiciones. Pero la sensación y la pregunta que se hacen varios es siempre la misma. ¿Se hubiese podido sumar más?. ¿Por qué la meta es siempre una cantidad infima de puntos? Es que no se dan cuenta que esas metas que se llegan a concretar a medias solo sirven para apagar un poco el fuego y nada más. Siempre queda en el ambiente la sensación del peligro de incendio. O sea, que los objetivos que se planean a principios de cada temporada son los de alcanzar metas mediocres que apenas alcanzan para saciar a medias la sed del hincha.

Grandes  triunfos y pequeñas derrotas.

Se ganaron partidos importantes, como ante Boca, River, Racing y ¿Huracán?, sí, a un alicaído Huracán al que se le hizo el módico precio de un dos a cero, teniendo la posibilidad de lograr una goleada histórica. También se venció al siempre complicado Vélez. Pero se dejaron en el camino unidades muy importantes en partidos accesibles, como en la última jornada ante un tímido Talleres que se despertó y empató gracias a la actitud que se tomó para manejar el trámite del partido. Si un elenco pretende ser animador y protagonista debe mantener siempre una postura firme, un compromiso total -no parcial-, que no debe dejarse caer por el entorno o circunstancias extrafutbolísticas y debe respetar a sus seguidores como se lo merecen, pues son los asociados e hinchas, quienes sufren, siguen, bancan, alientan, gritan, hacen planes y dejan sus ocupaciones por estar siempre "ahí", subidos a los escalones de la fortaleza Granate, como a cualquier otra tribuna en donde se presenta el equipo.

A empezar otra vez.

Tal como reza el título. Preguntamos sino es el comienzo. El comienzo de lo que vendrá ahora, pues durante el receso otra vez comenzarán los dimes y diretes y se llevará a cabo la pretemporada, trabajo previo en el cual se realizan y concentran ciertos aspectos sumamente importantes, pues de ellos depende el rendimiento a través del próximo Clausura; torneo en el cual se pretende superar lo realizado hasta el presente. Por lo menos a eso aspiramos y deseamos fervientemente. Que la meta no sea "llegar a 50 puntos para estar  tranquilos con el promedio", pues en la temporada anterior se sufrió demasiado para llegar a ese mediocre objetivo y aún así, Lanús necesitó de un cambio de rumbo total, de un manotazo de ahogado que le permitió salvarse tras desandar un camino que no queremos volver a desandar, pues ya muchos saben de calvarios y vía crucis.

Leonardo Leone
01/12/02 20: 25
editorial@grananet.com.ar

 


 
   M ás allá de gustos y preferencias futbolísticas, una vez más, el manejo del Departamento de Fútbol Profesional del Club, exhibió la poca capacidad que posee para manejar los hilos del deporte más importante de la institución. La salida de Leo Rodrìguez (que para muchos fue sorpresa), deja en descubierto (una vez más) los manejos poco claros en cuanto a contrataciones de jugadores y "cláusulas especiales" que negocian los directivos con los jugadores que llegan al club.
   ¿Es realmente productivo que uno de los jugadores con mayor experiencia y que venía siendo titular ni siquiera viaje a Rosario para jugar con Newell's Old Boys?
   Como mencionábamos antes, más allá de gustos fubolísticos y preferencias Leo Rodríguez fue hasta el momento uno de los referentes de un plantel que aún pelea por zafar de la Promoción.
   Si bien la campaña de Lanús es discreta, y hay varios equipos con menor promedio que el 'Granate', la preocupación por volver a vivir la experiencia de la primera mitad del año, no tendría que desaparecer tan rápido de la mente del plantel, y de los directivos.
   Lanús debe sumar la mayor cantidad de puntos posibles EN TODOS LOS PARTIDOS y esto, es mucho más fácil lograrlo, si el director técnico tiene a su disposición a TODOS LOS JUGADORES.
   Se creía antes del inicio del Apertura que los directivos de Lanús habían aprendido la lección y tenían bien claro lo que sufrió el hincha y simpatizante en los partidos definitorios con Huracán de Tres Arroyos. Sin embargo, las negociaciones para reforzar el plantel volvieron a dejar dudas, así como la sorpresiva renuncia de Daniel Córdoba en la primera fecha del certamen. Ni hablar, de la también sorpresiva, ida de Belloso a Racing, cuando todo el mundo pensaba que disfrutaría, por lo menos un año más, a uno de sus ídolos.  
   Algo pasa en el Departamento de Fútbol. Hay cosas que se esconden. Por el bien de Lanús, es tiempo que los contratos que se realicen de ahora en adelante sean claros, publicables, para que el socio sepa bien que es lo que se hace con su dinero.
 
CARLOS ALTEA
Redacción Grananet.com.ar
  
 

      Prioridades y compromisos

    Calamaro tiene razón. No se puede vivir del amor dice en uno de sus temas más conocidos y resonantes.Y esta aseveración se puede aplicar al fútbol, pues el hincha, aquel que quiere los colores de un club siente en su corazón todo aquello que le palpita permanentemente con ritmo cardíaco y que lo impulsa a seguir la campaña de su club. Pero siempre hay "peros". Cuando se gana y cuando se pierde. Cuando se anda bien y cuando se anda mal. Cuando desde la cancha se percibe una actitud impetuosa y cuando muestran cierta frialdad cayendo en la mediocridad y en los resultados negativos que llevan a la intrascendencia total. Pero todo llega dicen los que saben, solo que hay que saber esperar pacientemente. A veces llega rápido y se va también rápido como agua entre los dedos; por eso cuando se tiene hay que asimilarlo y ponerlo en práctica siempre, sin renunciar, afrontando la responsablidad del compromiso como si fuera un matrimonio para toda la vida. Pues es eso lo queremos y seguimos permanentemente por todos los estadios del país a este plantel que hoy dirige el Sr. Carlos Aimar.
Los días pasan y las horas transcurren. Los partidos también y los campeonatos siguen pasando uno tras otro. Y analizando los últimos, podemos aseverar de manera concluyente que el equipo nunca rindió como todos los seguidores quieren. Desde que terminó el proceso de Héctor Cúper, que luego intentaron seguir entrenadores con poca experiencia -como Mario Gómez- y otros con demasiada experiencia -como el Bambino Veira- que no se logró mucho. Casi todos los procesos terminaron truncos y llevaron a la entidad al endeudamiento, a tener jugadores desvalorizados (casos de Clotet, Vilallonga, Burela, Kmet, etc.); otros colgados por razones personales y/o extrafutbolísticas (los casos de Caniza y Juan Fernández Di Alessio); otros que llegaron y se fueron sin llegar a mostrarse ante el público (José María Paz, Mario Aguilar, Germán Castillo, etc.), otros que rindieron a medias pero que no pudieron ser adquiridos (como Claudio Sarría) y varios juveniles que por no tener cierta experiencia, fueron cedidos gentilmente a préstamo a otras entidades y tras su paso por las mismas fueron olvidados y dejados de lado cuando sumaron una cierta cantidad de partidos, siendo pocos los casos que volvieron a ser tenidos en cuenta (Santiago Salomón sería la excepción a la regla) por los técnicos de turno, perdiendo así cierta parte del patrimonio futbolístico generado por las divisiones inferiores que otrora manejaba Miguel Angel Micó con cierto éxito a la hora de ganar títulos y sacar jugadores de las categorías menores (podemos citar los casos de Pablo Mannara, Martín Gorozo, Alejandro Limia, los hermanos Ciglic, Fernando Soler, Fabio Pieters, etc.); todo se sumó a los factores económicos que afectan el andamiaje del país y solo hubo una luz de cierta potencia máxima cuando se pudo lograr la venta de Diego Klimowicz al fútbol alemán hace poco. Ahora bien, ¿esto sirvió o no?. Todos dicen que era necesario y que el jugador no podía dejar pasar la oportunidad de regresar a Europa, continente en el cual, todos los países tienen una cultura distinta, milenaria y al cual apuntan a irse tarde o temprano aquellos que se dedican a jugar al fútbol.
Creemos que ahora las prioridades tienen que volver a ser
puestas otra vez sobre el tapete. No ser tapadas ni dejadas en un rincón, para ser mencionadas solo cuando los momentos apremian por los demagogos baratos, que hablan demasiado y hacen poco. Lanús necesita revalorizarse y volver a ser el que fue hasta no hace mucho, y para eso se necesita algo sumamente sencillo y que solo pasa por ocuparse de los problemas atinentes con un cierto y alto grado de compromiso, en el que todos tienen que poner su granito de arena.

Leonardo Leone

04/02/02 18: 05
editorial@grananet.com.ar
 

 
 



      Tiempos Modernos

  A  veces no se puede esperar. A veces los tiempos modernos hacen que las horas no sean tales y parezcan solo minutos. A veces en ocasiones apremiantes las decisiones importantes deben tomarse en momentos cruciales, en los cuales, las reflexiones psicológicas u otras pasan a un segundo plano.
El fútbol de hoy día se nutre de varios momentos como el que está pasando Lanús. El equipo no encuentra el rumbo. Las formaciones (distintas, por cierto) que presentó a lo largo de este paranoico torneo no demostraron lo que el cuerpo técnico ambicionaba desde que se dio el puntapié inicial. Las sombras, las dudas, las variantes, las lesiones, etc,  y sobretodo, los resultados negativos marcaron el rumbo y todo eso mancomunado, a la larga, conduce a un destino incierto.
Hoy la decisión ya fue tomada. El magro empate en un tanto ante Argentinos Juniors y la fría cosecha de ocho unidades en la tabla de posiciones del Apertura 2000 marcaron el fín de un ciclo. Un ciclo en el que se apostó fuerte y se terminó en la bancarrota. Ahora ¿por qué se terminó tan abruptamente?. ¿por qué el plantel granate terminó a la deriva?. ¿por qué las autoridades del club decidieron aceptar la renuncia –por tercera vez presentada- del máximo responsable de la conducción del team?. Son interrogantes que sólo pueden ser respondidos por los entendidos en filosofía futbolera moderna. A los hinchas sólo les gusta ganar. A la mayoría de ellos no les importa cómo y al cien por ciento de casi todos aquellos concurrentes a un estadio, sólo les interesa el éxito permanente. No le vengan con “estamos haciendo un trabajo a largo plazo”, con “seguimos promoviendo figuras y chicos del club que mañana darán sus frutos”, o con “queremos que la institución tenga una estructura futbolística de acuerdo a las más modernas del mundo”, ni con alguna que otra frase demagógica que sirva para ver el árbol y así tapar el bosque.
No importa quién sea, no importa de quién se trate, no importa aquello que se decida en un futuro. Lo único que sirve hoy son los resultados positivos. Eso es lo que realmente importa en los albores del siglo XXI.
El fútbol nació cómo divertimento, luego fue un deporte, y hoy los tiempos que corren marcan que aparte de todo aquello que contiene este juego en sí, el negocio, el dinero, la plata, o sea, aquello que se gana con el éxito, está primero en la grilla de partida. Y para ello se necesitan resultados exitosos. Y para ir por el sendero de la fortuna, no siempre se necesita suerte, sino que hay que combinar varios factores. Y uno de los más principales es el equilibrio.
Equilibrio que se consigue teniendo memoria de los buenos y malos momentos. Acordándose del pasado para saber decidir bien en el futuro. Recordando todo aquello que se hizo cuando se apostó a un cambio y poniéndolo en la balanza. De esta manera solamente se podrá salir de un camino tortuoso, en el que las posibilidades de gritar la euforia de los triunfos permanentes parece estar muy lejano.
Pero son los tiempos que corren. Traten de vivirlos lo mejor que puedan y pensar no sólo con el corazón, sino también con la mente fría.


     17/10/00 01:58
     editorial@grananet.com.ar
 

 


 

    No se puede esperar...!

No se puede negar el desarrollo que ha tenido la institución en los últimos 15 años: veinticincomil socios, trecemil que pagan, aún ante la apremiante situación socioeconómica.   Además  se suman los numerosos compromisos impositivos que desde hace un tiempo el club debe enfrentar y  sigue creciendo y las muestras están a  la vista:  un nuevo gimnasio emplazado en los fondos del polideportivo, nuevo estadio de fútbol con capacidad para casi 45.000 espectadores, techado en sus plateas. Un estadio Polideportivo en la sede social con capacidad para 6000 personas que no solo es utilizado para eventos deportivos sino musicales, políticos. El  espacio y las instalaciones del polideportivo son utilizadas sin cargo por un importante número de colegios de la zona para desarrollar las actividades de educación física.
Dirigentes que muestran su honestidad y su apego al club permanentemente, quitándole tiempo a su vida familiar.
No se pueden negar los logros que en lo futbolístico  logrados en la última década:  un sub campeonato local,  un título sudamericano y la pelea en 3 torneos hasta el final con la posibilidad de salir campeón. La promoción de jugadores de divisiones inferiores; Ibagaza, López, J. Fernández, Shurrer, Coyete, Serrizuela, Kmet,  etc. y  la adquisición de figuras como H. Morales, Enria, Cravero, Falaschi, Siviero,  Más,  Bartelt,  Galetto, Ojeda, y otros, que le han dado un buen rédito futbolístico y económico al club.
  Pero tampoco ahora podemos olvidar que en el último tiempo el ojo de los dirigentes del fútbol empezó  a tener algunos problemas de fijación y distorsión. Las cosas empezaron a no funcionar, se herró en la incorporación de Marzo, Clotet, Elizaga, Barrionuevo, Trimarchi, Betancourt, Da silva, Giustuzzi, Román, y los técnicos  Garré y Zanabria, se dejaron ir chicos de inferiores como Armoa, Ayala, Pieters, Mannara,  Bressán y unos retornos poco gloriosos como los de Vilallonga y  M. A. Russo, que no encuentra tampoco como llevar al equipo hacia una mejor performance.
Señores de la cúpula del fútbol:  es hora de reflexionar,  no se puede seguir a la deriva, el futuro es hoy  y  no se puede perder lo que tanto costó, reaccionemos  el futuro es ahora y no se puede esperar. Confiamos en ustedes sabemos que pueden tener la solución.

        
        17
/09/00 20:40

      editorial@grananet.com.ar
 

  
 



     
      Bienvenidos

Hoy 9 de septiembre le damos vida a este emprendimiento, que es realizado por gente de Lanús, que está preocupada en llevarles la mejor información, sin  condicionamientos,  sin obsecuencia y tratando de mantener el nivel de debate lo mas alto posible, lo que hará ganar un respeto y confianza primordialmente en la gente de Lanús que es el principal objetivo para el que trabajamos.  No nos une ningún compromiso ulterior político y económico dentro de la institución, ni nos interesa. Solamente queremos desarrollar nuestra profesión; la de periodistas y Comunicadores Sociales, reflejando todo lo que representa esta ejemplar institución del deporte argentino, tratando de ser lo más objetivos posibles y decimos esto así partiendo de la premisa de que “la  objetividad no existe”, desde el punto de vista que siempre los mensajes son emitidos desde lo individual y están atravesados por marcas discursivas del enunciador que genera el mensaje.
Es una satisfacción  y  un orgullo para los que venimos trabajando en este Portal desde fines del  año pasado ponerlo definitivamente en la red. Para que los visitantes del país y el mundo puedan saber a través de este nuevo y creciente medio de comunicación que es el Club A. Lanús. Además se informen  y  participen, recorriendo y repasando estas páginas que contienen mucha información y una recopilación histórica, que hemos realizado especialmente, sustentada con un archivo fotográfico de primer nivel.  Links especiales para que los visitantes y simpatizantes opinen acerca de temas relacionados con la realidad de la institución. Es necesario agradecer a los primeros visitantes que inmediatamente luego de poner la web  de "construcción"  dejaron su opinión en los links preparados eventualmente para la ocasión y también a los primeros anunciantes que con su aporte nos ayudaron a poder motorizar la finalización de este emprendimiento.
Señoras y Señores este Portal es de ustedes, visítenlo tantas veces como puedan, ya que eso nos ayuda a sustentarlo, recórranlo, opinen, participen, critíquennos.  ¡Disfrútenlo tanto como nosotros.....!
 
       
      09/09/00 18:00
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