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“PARA TODOS
LOS GRANATES Y PARA EL EN ESPECIAL”
Varias sensaciones pasaron por el alma
de quien esto escribe.
Ya venían brotando las lágrimas de emoción en mis retinas cuando el
miércoles luego del triunfo ante Gimnasia y Esgrima La Plata, miré la
tribuna local y su fervoroso aliento, su atronador cantar, su
espectacular puesta en escena de varios estandartes, y muchísimas
banderas, con un número difícil de calcular de globos de colores
blancos y granates.
Y pensé en todos aquellos que desde 1983 conocí en la cancha, en la
tribuna, y sobre todo, en el palco de prensa de Lanús.
Pero me vino a la mente una persona que hubiese dado más que un pedazo
de su vida por vivir este momento de consagración del club: Leandro
Álvarez.
Un dirigente, que a mi modo de ver, resultó simplemente brillante a la
hora de cumplir sus tareas en el club. No pensaba en él, sino en los
demás, y nunca trató en servirse del club, sino que sirvió al club en
todos sus aspectos; tal vez haya tenido para algunos alguna que otra
acción errónea o equivocada, pero ese error lo ponía mal, se afligía,
se preocupaba y enseguida se disculpaba, se hacía cargo, en vez de
criticar, trataba de solucionar el problema, rápidamente buscaba la
manera de congraciarse con uno o con otro...
Así creo, que durante casi 20 años fue jefe de prensa y luego, durante
sus últimos años fue gerente de la entidad. El no dependía del
presidente de turno, pues estuvo con Carlos González, con Héctor
Solito, con Emilio Chébel, con Néstor Díaz Pérez, etc... Siempre
pasando más tiempo en el club que en su casa, pues su casa, era el
club…
Por él me brotaron las lágrimas más que por el torneo conseguido, más
que haber podido ver en estos últimos años el crecimiento del club,
tanto socialmente como deportivamente, de ver la cancha de madera a
ésta con sus tribunas de cemento con una iluminación acorde a los
tiempos modernos que reemplazó a esas torres oxidadas que no servían
para nada, siendo obsoletas en las cuales algunos se trepaban para
colgar una bandera más poniéndose al límite de lo que significa una
caída desde las alturas; de ver a Ramón Enrique y su gol a San
Lorenzo, de presenciar ese partido en la C con cobertura especial de
El Gráfico ante Chacarita allá por el ‘81 con récord de recaudación
para los tiempos que corrían; de disfrutar triunfos épicos como el gol
de Clotet en la mítica Bombonera allá por el ’96, o el 4-0 al
glamoroso River; el 1-0 con ese penal de Shurrer al gran Boca que
dirigía el, por la prensa endiosado, Menotti con el Betito Carranza y
la mar en coche; de los goles de Gambier en un Nacional B más largo
que esperanza de pobre (42 fechas), de un sufrido Ariel López en la
promoción ante un Huracán de Tres Arroyos hace unos pocos años; de ver
cómo ascendía en esa vieja cancha de Quilmes de Guido y Sarmiento allá
a mediados del ’90 por penales, de la misma manera que en el 77 había
descendido; hecho que sepultó el pesar producido del tiro libre de
Villagrán en el travesaño, casi un año antes, ante un Chaco For Ever
que remontó algo más que siete puntos de ventaja en 1989; de la
elegancia no reconocida de Kuzemka al sacrificio de Cravero; del para
algunos indiscutido Jansa mezclado con el accionar de Leo Rodríguez
ante un Banfield vencido por 5 a 4 que luego quedara libre ¿por un
error dirigencial?; del verso que se escuchó ese sábado del ’84 en
cancha de Atlanta, que alegaba que Racing, sí… El gran Racing no tenía
camisetas para ponerse y seguir esos 5 minutos faltantes que Emilio
Misic robó, perjudicando a los presentes y alimentando la bronca de no
poder más y tener que bancársela sea como fuere… De varias cosas e
hitos como el que algunos me contaron, que una vez Lorenzo D’Angelo
tuvo que ver el partido ante Tristán Suárez desde la copa de un árbol
aledaño a ese estadio, que no tiene nada que ver con su actual
estructura; de hacerle 8 a Lamadrid y sufrir como un condenado los dos
terceros puestos del ’79 y ’80, y que casi ni daban ganas de seguir
haciendo nada… Pero llegó y Leandro Álvarez estuvo o estaba o no
importa ya…. Lo vivió… lo sufriò… lo transmitió así como un abuelo
cuenta lo de sus tiempos a sus nietos. Una noche llamó a la producción
de la radio para corregir un dato que habían tirado al aire ciertos
pseudoperiodistas que se la daban de haber vivido el desempate del
’49, hecho que él les refutó y, sobre todo, les informó…
Todo sirve, todo pasa, todo vale, todo fue emocionante para mí, pero
para el campeonato para él hubiese sido mejor, hubiese sido el
éxtasis, hubiese llorado con la sonrisa y reído con los ojos… Más que
en la obtención de la Copa Conmebol con Coyette y los por entonces
seleccionados Hugo Morales y un prometedor Ariel Ibagaza que en España
la descose… pese a la para algunos mala escuela de un siempre medido
Héctor Cúper.
Es que Leandro Álvarez hubiera pensado en los que él tuvo a su lado
allá por el ’56 o ‘67, y así como él pudo haber disfrutado del fútbol
dado oportunamente por el albañil Silva, o el esforzado José Volante o
el mítico León Strembel (otro cinco de jerarquía) hubiese abrazado a
Pelletieri creyendo que era Guidi, hubiese pedido ponerle la medalla a
Bossio creyendo que era Álvarez Vega; hubiese felicitado a Sand
creyendo que sus goles eran como los de Cejas, y así uno por uno, uno
por uno, uno tras del otro… Qué lástima que no está… Y sigo pensando
en Klimowicz y en el pedido de “con el corazón” que le hizo un Veira
cada vez más showman convulsionado las pantallas de Buenos Aires desde
Córdoba… O en el cambio inexplicable que hizo Roberto Rogel en el
estadio de Banfield sacando al uruguayo Dardo Pérez tras ponerlo solo
un ratito y en este gol que hace poco hizo Fritzler –un pibe que la
luchó y la luchó- hubiese traído a la mente del susodicho Leandro
aquella tarde especial en Victoria ante el mismo Tigre en la cual,
Gilmar Gilberto demostró su pegada con todas las de la ley… Y sigo, y
él sigue al lado mío, es que su mente se funde con la mía para hablar
del ascenso del ’64 ante el Deportivo Español en cancha de Huracán…
para hablar del descenso del ’70 tras un irrisorio reclasificatorio,
para hablar de la vuelta del ’76 con 5 victorias 5 partidos, para
hablar de frustraciones y alegrías, de dimes y diretes, de al pileta
olímpica de la sede, del nuevo microestadio, de la confitería del
club, del quincho de los vitalicios, del nuevo sistema de monitoreo
estrenado justo cuando un inadaptado tribunero le tiró una bomba de
estruendo que aturdió al paraguayo Chilavert… Y tantas cosas, hechos y
apellidos que no terminaríamos más, qué se yo... El avión Ramírez,
Juan Nani, Barú, Regina, Cárdenas, Suárez, Labioso, Fuentes, Díaz, el
corto paso del tata Martino y la despedida de Ruggeri, de la calidad
mundialista de Fabbri, de goles como los de Di Carlo, de aquella tarde
de Ángel Sánchez ante Platense… Creo que igual que yo lo debe de estar
pensando y viviendo, con la diferencia que él está más tranquilo, con
la conciencia impecable, con la serenidad que da el hecho de haber
siempre cumplido con su deber y tarea… Yo sigo lagrimeando y siento
que él no llora, sino que me dice “Esto no es para llorar… Es para
disfrutar… Es para todos los granates que saben lo que significa ese
color, este club, esta camiseta y todo lo que ello conlleva”.
Leonardo Leone
“AGUA DULCE… AGUA SALÁ”
Como cantaba Julio
Iglesias “Agua dulce, agua salá, por agua viene, por agua se va…”
Así es este Lanús de Ramón Cabrero, hombre que pudo cumplir un año al
frente del primer equipo, obteniendo un reconocimiento en el cual
pocos creían y en el que casi ninguno confiaba, pues las lenguas
decían: “que no tenía la chapa necesaria para dirigir en Primera
División”, enunciado que pronto quedó echado por tierra, a pesar
de sufrir ciertos reveses, los cuales fueron el precio justo pagado a
la hora de conseguir un subcampeonato y una clasificación para una
competencia internacional luego de casi ¡nueve temporadas!!! Hecho con
el cual varios entrenadores de turno, con cierta experiencia, con
muchas “carpetas” llenas de “currículums” y con suma exposición al
medio televisivo que gobierna el fútbol afista, con el cual soñaron
pero que ni siquiera llegaron a consumar. Algunos se fueron siendo
víctimas de los resultados dejando su proyecto trunco, y otros, porque
no cumplieron con los objetivos -a priori establecidos- dejando un
legado que fue difícil de sobrellevar para sus sucesores.
Pero lo que nos compete es analizar el presente de un plantel que
parece haber explotado hace un tiempo, que tocó un techo, evidenciado
en la Copa Sudamericana, alcanzado en base a resultados resonantes
como los logrados ante Vélez y Corinthians; pero que decayó en su
andar, simplemente por no tener el recambio futbolístico necesario que
se necesita para afrontar cos competencias exigentes. Se vio y se notó
en las lesiones sufridas por varios de los componentes del plantel (Leto,
Graf, Romero, Fritzler, Almirón, etc.) valores que no pudieron ser
reemplazados con la debida eficacia requerida a medida transcurrieron
las jornadas.
El “mix” solo rindió por minutos y la alineación titular se fue
quedando sin nafta, sin combustible, sin ideas, sin potencia, sin
poder de gol y sin la fortaleza anímica necesaria que se necesita para
plantarse en un campo de juego.
Por eso aseveramos y recalcamos que todo aquello que Lanús supo dar y
entregar, se fue perdiendo en la misma medida que transcurrieron las
jornadas, y la ilusión se esfumó, muy a pesar de la digna eliminación
de la Copa Sudamericana en tierras mexicanas y de la floja actuación
que como local, el equipo mostró en el Apertura.
Fue “Agua dulce” a la hora de entregarse como un conjunto propenso a
salir a buscar los partidos, con algunas actuaciones y actitudes que
lo llevaron a retirarse aplaudido; pero también fue “Agua Salá” que
dejó el sabor amargo en la boca con ciertas presentaciones en las
cuales el equipo no maduró a tiempo, no expuso lo que se esperaba, no
reflejó lo que se vislumbraba; y otra vez la desazón invadió a una
parcialidad que siempre está presente, apoyando y aguantando todo lo
que se le viene encima y que siempre canta el ya famoso
“Gracias Lanús por todo lo que hiciste, Gracias Lanús
por todo lo que das, acá está tu barra quilombera, Vamos Granate,
vamos a ganar…”.
Leonardo Leone
Nos da orgullo verte
Quien pasa por tu
vereda lo puede pensar, decir y hasta gritar bien fuerte.
Parafraseando a Acquarone y Gaudino, quienes pensaron en su barrio de
San José de Flores para una composición tanguera.
90 años pasaron ya
de aquel 3 de enero de 1915. De aquella reunión que dio lugar a una
formación que solo pretendía llegar a entretener a unos pocos, hoy no
solo entretiene a unos cuantos, sino también que cobró vida y cierta
forma que hasta se instaló en el corazón de quiénes simplemente
pisaron alguna vez su patio, pusieron un ladrillo, donaron un billete,
se sentaron en uno de los tablones del estadio, o vieron como a medida
que transcurrió el tiempo, ese proyecto, idea o como se llame que en
1915 nació, creció, creció y creció.
Nueve décadas
transcurrieron, desde Miguel Usaray a Alejandro Marón, pasaron por el
sillón del máximo mandatario nombres y hombres que aportaron lo suyo,
más allá de haber obrado con ciega pasión, ellos lo hicieron en vista
de sus ideales, en pro de la institución, con ganas de forjar un
futuro mejor; a algunos no les fue bien, a otros un poco mejor, y
hasta hubo ciertas personas que quedaron en la memoria de muchos, pues
al ver las obras que hicieron, resulta fácil acordarse de ellas. Es
que por aquí también pasaron hombres que tras elaborar un proyecto,
consiguieron el respaldo suficiente y más allá de conseguir un
resultado deportivo provechoso, se pudieron dar el gusto en vida de
elaborar y darle forma a sus sueños, con un lema que hoy en día
parecen ser solo palabras para algunos. “Hay que trabajar para el club
y no por el club”. Frase que encierra un cierto misterio que solo los
inteligentes pueden llegar a descifrar.
El presente hace pensar en la
grandeza. En un estadio con una capacidad acorde a los tiempos que
corren, con todos los requisitos requeridos por los entes
organizadores y de seguridad, muy distinto de aquel que se encalvó en
Deheza y Margarita Weild y muy diferente del mismo que hasta mediados
de la década pasada albergaba al público en tablones de algarrobo
resistente desde los cuales, los ahora memoriosos, pudieron ver a los
Albañiles o a los Globetrotters. En un polideportivo que alberga a
miles de asociados con sus respectivos acompañantes que disfrutan de
sus comodidades día a día, hora a hora. En una pileta en la cual no
solo nadan los asociados, pues en ella siguen nadando y saliendo a
flote nuevas invenciones. En una sede social que no solo pasó a ser
digna de una construcción edilicia ejemplar, sino que también sigue
renovándose en base a ese accionar de quienes siguen pensando en obrar
con dignidad y suma eficacia en pro de una entidad que más allá de ser
querida por su vecindad u odiada por sus detractores, sigue creciendo,
y a pesar de que ya superó la estatura a la cual suelen llegar los
gigantes, puede llegar a convertirse en algo superior.
Por eso decimos, pensamos y gritamos con cierto respeto y ansias de
seguir así: “Nos da orgullo verte”
Leonardo Leone
Grananet
El sitio de todos los granates
Con la sangre caliente
Es así nomás señor.
Se actúa de la manera que se piensa en un instante y nada más. No vale
la pena hacer memoria ni consultar las cosas. Lo que vale son los
números aunque sean jeroglíficos para quienes decodifican el mensaje
que el emisor les brinda. Lo que sirve son los balances que se hacen
de un día para el otro y se elaboran en mesas de café durante unas
horas de trasnoche
Otra vez estamos como estamos, casi con lo
mismo que teníamos hace un par de temporadas atrás; aunque se
pretendió cambiar el rumbo y la filosofía de los capitanes del barco
en varias ocasiones. El rumbo siempre fue el mismo y se terminó
naufragando en la intrascendencia; a pesar de los golpes de timón y a
pesar de la experiencia de ciertos marineros, expertos en mareas rojas
y en aguas vivas. Este es el presente
Las dosis de valentía, audacia y coraje;
bien pudo apreciarse; no fueron las necesarias y solo sirvieron para
que durante algunas jornadas se viera un espejismo que desapareció en
las últimas fechas.
Fuimos víctimas de ciertos
manejos turbios dirán algunos. Pero no es tan así. Las víctimas fueron
los espectadores que tuvieron que soportar “falsas actuaciones”
brindadas cuando se esperaba mucho más por parte de quienes alimentan
la ilusión permanente del hincha, del fanático, del simpatizante o
simplemente de aquel que concurre a ver un buen espectáculo
futbolístico.
Ahora se vuelve a cambiar sobre la
marcha un proyecto que comenzó como por obra y gracia de la naturaleza
hace apenas 9 meses y va a parar todo al mismo lugar donde están
arrinconados y archivados los demás proyectos a largo plazo
anteriores; que por obra y gracias de esas casualidades tan cotidianas
hoy en día, tampoco llegaron a cumplirse, finalizando casi de manera
abrupta por resultar inconsistentes en sus bases y tener ideales que,
ciertamente, dejaron bastante que desear
Es así nomás señor. Otra vez deberán
decidir sobre la marcha, en pocos días más, quién abordará el barco y
le hará frente al mar que ahora se presenta calmo, pero que resulta
ser traidor cuando se levan anclas y se pretende navegar sobre el
mismo; para lo que, no solo es necesario mantenerse calmo, sobrellevar
la situación con cierto tacto y pragmatismo y pensar con la mente
fría; pues la sangre caliente cuando llega al cerebro, tiende a
enfermarlo; y a un cerebro enfermo es difícil encontrarle un buen
remedio.
Leonardo Leone
El Fin ¿O El Principio ?
T
erminó dirán algunos. El 2 a 2 para varios simpatizantes granates
marcó el final de este Apertura que se llevó un equipo de Avellaneda,
en el cual Lanús finalizó otra vez por la mitad de la tabla de
posiciones. Pero la sensación y la pregunta que se hacen varios es
siempre la misma. ¿Se hubiese podido sumar más?. ¿Por qué la meta es
siempre una cantidad infima de puntos? Es que no se dan cuenta que
esas metas que se llegan a concretar a medias solo sirven para apagar
un poco el fuego y nada más. Siempre queda en el ambiente la sensación
del peligro de incendio. O sea, que los objetivos que se planean a
principios de cada temporada son los de alcanzar metas mediocres que
apenas alcanzan para saciar a medias la sed del hincha.
Grandes triunfos y pequeñas
derrotas.
Se ganaron partidos importantes, como
ante Boca, River, Racing y ¿Huracán?, sí, a un alicaído Huracán al que
se le hizo el módico precio de un dos a cero, teniendo la posibilidad
de lograr una goleada histórica. También se venció al siempre
complicado Vélez. Pero se dejaron en el camino unidades muy
importantes en partidos accesibles, como en la última jornada ante un
tímido Talleres que se despertó y empató gracias a la actitud que se
tomó para manejar el trámite del partido. Si un elenco pretende ser
animador y protagonista debe mantener siempre una postura firme, un
compromiso total -no parcial-, que no debe dejarse caer por el entorno
o circunstancias extrafutbolísticas y debe respetar a sus seguidores
como se lo merecen, pues son los asociados e hinchas, quienes sufren,
siguen, bancan, alientan, gritan, hacen planes y dejan sus ocupaciones
por estar siempre "ahí", subidos a los escalones de la fortaleza
Granate, como a cualquier otra tribuna en donde se presenta el equipo.
A empezar otra vez.
Tal como reza el título. Preguntamos
sino es el comienzo. El comienzo de lo que vendrá ahora, pues durante
el receso otra vez comenzarán los dimes y diretes y se llevará a cabo
la pretemporada, trabajo previo en el cual se realizan y concentran
ciertos aspectos sumamente importantes, pues de ellos depende el
rendimiento a través del próximo Clausura; torneo en el cual se
pretende superar lo realizado hasta el presente. Por lo menos a eso
aspiramos y deseamos fervientemente. Que la meta no sea "llegar a 50
puntos para estar tranquilos con el promedio", pues en la
temporada anterior se sufrió demasiado para llegar a ese mediocre
objetivo y aún así, Lanús necesitó de un cambio de rumbo total, de un
manotazo de ahogado que le permitió salvarse tras desandar un camino
que no queremos volver a desandar, pues ya muchos saben de calvarios y
vía crucis.
Leonardo Leone
01/12/02
20: 25
editorial@grananet.com.ar
M ás
allá de gustos y preferencias futbolísticas, una vez más, el manejo
del Departamento de Fútbol Profesional del Club, exhibió la poca
capacidad que posee para manejar los hilos del deporte más importante
de la institución. La salida de Leo Rodrìguez (que para muchos fue
sorpresa), deja en descubierto (una vez más) los manejos poco claros
en cuanto a contrataciones de jugadores y "cláusulas especiales"
que negocian los directivos con los jugadores que llegan al club.
¿Es realmente productivo que uno de los
jugadores con mayor experiencia y que venía siendo titular ni siquiera
viaje a Rosario para jugar con Newell's Old Boys?
Como mencionábamos antes, más allá de
gustos fubolísticos y preferencias Leo Rodríguez fue hasta el momento
uno de los referentes de un plantel que aún pelea por zafar de
la Promoción.
Si bien la campaña de Lanús es
discreta, y hay varios equipos con menor promedio que el 'Granate',
la preocupación por volver a vivir la experiencia de la primera mitad
del año, no tendría que desaparecer tan rápido de la mente del
plantel, y de los directivos.
Lanús debe sumar la mayor cantidad de
puntos posibles EN TODOS LOS PARTIDOS y esto, es mucho más fácil
lograrlo, si el director técnico tiene a su disposición a TODOS LOS
JUGADORES.
Se creía antes del inicio del Apertura
que los directivos de Lanús habían aprendido la lección y tenían bien
claro lo que sufrió el hincha y simpatizante en los partidos
definitorios con Huracán de Tres Arroyos. Sin embargo, las
negociaciones para reforzar el plantel volvieron a dejar dudas, así
como la sorpresiva renuncia de Daniel Córdoba en la primera fecha del
certamen. Ni hablar, de la también sorpresiva, ida de Belloso a Racing,
cuando todo el mundo pensaba que disfrutaría, por lo menos un año más,
a uno de sus ídolos.
Algo pasa en el Departamento de Fútbol.
Hay cosas que se esconden. Por el bien de Lanús, es tiempo que los
contratos que se realicen de ahora en adelante sean claros,
publicables, para que el socio sepa bien que es lo que se hace con su
dinero.
CARLOS ALTEA
Redacción Grananet.com.ar
Prioridades y compromisos
Calamaro
tiene razón. No se puede vivir del amor dice en uno de sus temas más
conocidos y resonantes.Y esta aseveración se puede aplicar al fútbol,
pues el hincha, aquel que quiere los colores de un club siente en su
corazón todo aquello que le palpita permanentemente con ritmo cardíaco y
que lo impulsa a seguir la campaña de su club. Pero siempre hay "peros".
Cuando se gana y cuando se pierde. Cuando se anda bien y cuando se anda
mal. Cuando desde la cancha se percibe una actitud impetuosa y cuando
muestran cierta frialdad cayendo en la mediocridad y en los resultados
negativos que llevan a la intrascendencia total. Pero todo llega dicen
los que saben, solo que hay que saber esperar pacientemente. A veces
llega rápido y se va también rápido como agua entre los dedos; por eso
cuando se tiene hay que asimilarlo y ponerlo en práctica siempre, sin
renunciar, afrontando la responsablidad del compromiso como si fuera un
matrimonio para toda la vida. Pues es eso lo queremos y seguimos
permanentemente por todos los estadios del país a este plantel que hoy
dirige el Sr. Carlos Aimar.
Los días
pasan y las horas transcurren. Los partidos también y los campeonatos
siguen pasando uno tras otro. Y analizando los últimos, podemos aseverar
de manera concluyente que el equipo nunca rindió como todos los
seguidores quieren. Desde que terminó el proceso de Héctor Cúper, que
luego intentaron seguir entrenadores con poca experiencia -como Mario
Gómez- y otros con demasiada experiencia -como el Bambino Veira- que no
se logró mucho. Casi todos los procesos terminaron truncos y llevaron a
la entidad al endeudamiento, a tener jugadores desvalorizados (casos de
Clotet, Vilallonga, Burela, Kmet, etc.); otros colgados por razones
personales y/o extrafutbolísticas (los casos de Caniza y Juan Fernández
Di Alessio); otros que llegaron y se fueron sin llegar a mostrarse ante
el público (José María Paz, Mario Aguilar, Germán Castillo, etc.), otros
que rindieron a medias pero que no pudieron ser adquiridos (como Claudio
Sarría) y varios juveniles que por no tener cierta experiencia, fueron
cedidos gentilmente a préstamo a otras entidades y tras su paso por las
mismas fueron olvidados y dejados de lado cuando sumaron una cierta
cantidad de partidos, siendo pocos los casos que volvieron a ser tenidos
en cuenta (Santiago Salomón sería la excepción a la regla) por los
técnicos de turno, perdiendo así cierta parte del patrimonio
futbolístico generado por las divisiones inferiores que otrora manejaba
Miguel Angel Micó con cierto éxito a la hora de ganar títulos y sacar
jugadores de las categorías menores (podemos citar los casos de Pablo
Mannara, Martín Gorozo, Alejandro Limia, los hermanos Ciglic, Fernando
Soler, Fabio Pieters, etc.); todo se sumó a los factores económicos que
afectan el andamiaje del país y solo hubo una luz de cierta potencia
máxima cuando se pudo lograr la venta de Diego Klimowicz al fútbol
alemán hace poco. Ahora bien, ¿esto sirvió o no?. Todos dicen que era
necesario y que el jugador no podía dejar pasar la oportunidad de
regresar a Europa, continente en el cual, todos los países tienen una
cultura distinta, milenaria y al cual apuntan a irse tarde o temprano
aquellos que se dedican a jugar al fútbol.
Creemos que ahora las prioridades tienen que volver a ser
puestas otra vez sobre el tapete. No ser tapadas ni dejadas en un
rincón, para ser mencionadas solo cuando los momentos apremian por los
demagogos baratos, que hablan demasiado y hacen poco. Lanús necesita
revalorizarse y volver a ser el que fue hasta no hace mucho, y para eso
se necesita algo sumamente sencillo y que solo pasa por ocuparse de los
problemas atinentes con un cierto y alto grado de compromiso, en el que
todos tienen que poner su granito de arena.
Leonardo Leone
04/02/02
18: 05
editorial@grananet.com.ar
Tiempos
Modernos
A veces no se puede esperar. A veces los tiempos modernos
hacen que las horas no sean tales y parezcan solo minutos. A veces en
ocasiones apremiantes las decisiones importantes deben tomarse en
momentos cruciales, en los cuales, las reflexiones psicológicas u otras
pasan a un segundo plano.
El fútbol de hoy día se nutre de varios momentos como el que está
pasando Lanús. El equipo no encuentra el rumbo. Las formaciones
(distintas, por cierto) que presentó a lo largo de este paranoico
torneo no demostraron lo que el cuerpo técnico ambicionaba desde que se
dio el puntapié inicial. Las sombras, las dudas, las variantes, las
lesiones, etc, y sobretodo,
los resultados negativos marcaron el rumbo y todo eso mancomunado, a la
larga, conduce a un destino incierto.
Hoy la decisión ya fue tomada. El magro empate en un tanto ante
Argentinos Juniors y la fría cosecha de ocho unidades en la tabla de
posiciones del Apertura 2000 marcaron el fín de un ciclo. Un ciclo en
el que se apostó fuerte y se terminó en la bancarrota. Ahora ¿por qué
se terminó tan abruptamente?. ¿por qué el plantel granate terminó a
la deriva?. ¿por qué las autoridades del club decidieron aceptar la
renuncia –por tercera vez presentada- del máximo responsable de la
conducción del team?. Son interrogantes que sólo pueden ser
respondidos por los entendidos en filosofía futbolera moderna. A los
hinchas sólo les gusta ganar. A la mayoría de ellos no les importa cómo
y al cien por ciento de casi todos aquellos concurrentes a un estadio, sólo
les interesa el éxito permanente. No le vengan con “estamos
haciendo un trabajo a largo plazo”, con “seguimos promoviendo
figuras y chicos del club que mañana darán sus frutos”, o con “queremos
que la institución tenga una estructura futbolística de acuerdo a las
más modernas del mundo”, ni con alguna que otra frase demagógica
que sirva para ver el árbol y así tapar el bosque.
No importa quién sea, no importa de quién se trate, no importa aquello
que se decida en un futuro. Lo único que sirve hoy son los resultados
positivos. Eso es lo que realmente importa en los albores del siglo XXI.
El fútbol nació cómo divertimento, luego fue un deporte, y hoy los
tiempos que corren marcan que aparte de todo aquello que contiene este
juego en sí, el negocio, el dinero, la plata, o sea, aquello que se
gana con el éxito, está primero en la grilla de partida. Y para ello
se necesitan resultados exitosos. Y para ir por el sendero de la
fortuna, no siempre se necesita suerte, sino que hay que combinar varios
factores. Y uno de los más principales es el equilibrio.
Equilibrio que se consigue teniendo memoria de los buenos y malos
momentos. Acordándose del pasado para saber decidir bien en el futuro.
Recordando todo aquello que se hizo cuando se apostó a un cambio y poniéndolo
en la balanza. De esta manera solamente se podrá salir de un camino
tortuoso, en el que las posibilidades de gritar la euforia de los
triunfos permanentes parece estar muy lejano.
Pero son los tiempos que corren. Traten de vivirlos lo mejor que puedan
y pensar no sólo con el corazón, sino también con la mente fría.
17/10/00
01:58
editorial@grananet.com.ar
No
se puede esperar...!
No se puede
negar el desarrollo que ha tenido la institución en los últimos 15 años:
veinticincomil socios, trecemil que pagan, aún ante la apremiante
situación socioeconómica. Además se
suman los numerosos compromisos impositivos que desde hace un tiempo el
club debe enfrentar y sigue
creciendo y las muestras están a la
vista: un nuevo gimnasio
emplazado en los fondos del polideportivo, nuevo estadio de fútbol con
capacidad para casi 45.000 espectadores, techado en sus plateas. Un
estadio Polideportivo en la sede social con capacidad para 6000 personas
que no solo es utilizado para eventos deportivos sino musicales, políticos.
El espacio y las
instalaciones del polideportivo son utilizadas sin cargo por un
importante número de colegios de la zona para desarrollar las
actividades de educación física.
Dirigentes que muestran su honestidad y su apego al club
permanentemente, quitándole tiempo a su vida familiar.
No se pueden negar los logros que en lo futbolístico
logrados en la última década:
un sub campeonato local, un
título sudamericano y la pelea en 3 torneos
hasta el final con la posibilidad de salir campeón. La promoción
de jugadores de divisiones inferiores; Ibagaza, López, J. Fernández,
Shurrer, Coyete, Serrizuela, Kmet,
etc. y la adquisición
de figuras como H. Morales, Enria, Cravero, Falaschi, Siviero, Más,
Bartelt, Galetto, Ojeda, y otros, que le han dado un buen rédito futbolístico
y económico al club.
Pero tampoco ahora podemos olvidar que
en el último tiempo el ojo de los dirigentes del fútbol empezó
a tener algunos problemas de fijación y distorsión. Las cosas
empezaron a no funcionar, se herró en la incorporación de Marzo,
Clotet, Elizaga, Barrionuevo, Trimarchi, Betancourt, Da silva,
Giustuzzi, Román, y los técnicos
Garré y Zanabria, se dejaron ir chicos de inferiores como Armoa,
Ayala, Pieters, Mannara, Bressán
y unos retornos poco gloriosos como los de Vilallonga y
M. A. Russo, que no encuentra tampoco como llevar al equipo hacia
una mejor performance.
Señores de la cúpula
del fútbol: es
hora de reflexionar, no se
puede seguir a la deriva, el futuro es hoy
y no se puede perder
lo que tanto costó, reaccionemos
el futuro es ahora y no se puede esperar. Confiamos en ustedes
sabemos que pueden tener la solución.
17/09/00
20:40
editorial@grananet.com.ar
Bienvenidos
Hoy 9 de
septiembre le damos vida a este emprendimiento, que es realizado por
gente de Lanús, que está preocupada en llevarles la mejor información,
sin condicionamientos, sin
obsecuencia y tratando de mantener el nivel de debate lo mas alto
posible, lo que hará ganar un respeto y confianza primordialmente en la
gente de Lanús que es el principal objetivo para el que trabajamos.
No nos une ningún compromiso ulterior político y económico
dentro de la institución, ni nos interesa. Solamente queremos
desarrollar nuestra profesión; la de periodistas y Comunicadores
Sociales, reflejando todo lo que representa esta ejemplar institución
del deporte argentino, tratando de ser lo más objetivos posibles y
decimos esto así partiendo de la premisa de que “la
objetividad no existe”, desde el punto de vista que siempre los
mensajes son emitidos desde lo individual y están atravesados por
marcas discursivas del enunciador que genera el mensaje.
Es una satisfacción y
un orgullo para los que venimos trabajando en este Portal desde
fines del año pasado
ponerlo definitivamente en la red. Para que los visitantes del país y
el mundo puedan saber a través de este nuevo y creciente medio de
comunicación que es el Club A. Lanús. Además se informen
y participen, recorriendo y repasando estas páginas que
contienen mucha información y una recopilación histórica, que hemos
realizado especialmente, sustentada con un archivo fotográfico de
primer nivel. Links
especiales para que los visitantes y simpatizantes opinen acerca de
temas relacionados con la realidad de la institución. Es necesario
agradecer a los primeros visitantes que inmediatamente luego de poner la
web de "construcción"
dejaron su opinión en los links preparados eventualmente para la ocasión
y también a los primeros anunciantes que con su aporte nos ayudaron a
poder motorizar la finalización de este emprendimiento.
Señoras y Señores este Portal es de ustedes, visítenlo tantas veces
como puedan, ya que eso nos ayuda a sustentarlo, recórranlo, opinen,
participen, critíquennos. ¡Disfrútenlo
tanto como nosotros.....!
09/09/00
18:00
editorial@grananet.com.ar
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